Don Tomás fue, por muchos años, encargado del taller de ingeniería de la UP. Aunque propiamente no era profesor, muchos lo adoptamos como tal y él nos adoptó como sus alumnos. No tiene un grado académico, pero la escuela de la vida lo hizo experto en su área: torno, taladro, fresadora, cepillo y muchas cosas más las desarrollaba con gran destreza. Para mí, más que un "maistro" era todo un artista. No sabe utilizar una computadora, y sin embargo, las piezas que trabajaba quedaban tan precisas como si se hubieran hecho en un CNC.
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Y lo más maravilloso que pude haber aprendido del 'Major Tom', como le decía el 'amicou Joules' fue su humildad para reconocer a los demás y la sencillez que lo caracterizaba.
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"Jamás lleguen muy creidos a un trabajo, pues los técnicos se las saben de todas todas y les pueden hacer pasar un muy mal rato En cambio, sean humildes y aprendan de ellos, porque tienen la experiencia del mundo", era una frase que constantemente nos repetía, y al final fue una de las grandes enseñanzas que me llevo de la uni.
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Fue increible cuando nos avisaron que la vida se le escapaba... que su corazón no daba más... al final, varias cirugías, un marcapasos y el Don sigue por la vida. Ya no puede estar en el taller, así que hace años que se dedica a otras labores. Y el día que lo ví, me alegré pues sus consejos me han servido en la vida. Es chido volver a ver a alguien que influyó en tu vida de forma positiva.
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Gracias Don!!!


